
En Tulum, algunos hoteleros aseguran que prácticamente no hubo Semana Santa ni verano este año.
La ocupación se desplomó y desde enero no muestra señales de recuperación.
Entre las causas señalan restricciones en el acceso al Parque Nacional del Jaguar, lo que dejó a los visitantes con opciones limitadas y en malas condiciones.
También denuncian casos de extorsión y abusos contra turistas, como cobros de hasta 10 mil pesos para recuperar vehículos llevados al corralón, además de hechos violentos y alertas de viaje que han generado desconfianza.
Según la Secretaría de Turismo de Quintana Roo, durante la tercera semana de agosto Tulum registró apenas un 53.3 por ciento de ocupación hotelera, una de las más bajas del Caribe mexicano, frente a destinos como Cancún con 68 por ciento o Costa Mujeres con más del 70.
El sector hotelero advierte que, si la situación no mejora, el destino podría perder competitividad frente a otros polos turísticos del Caribe.