
El Parque del Jaguar, uno de los proyectos federales más emblemáticos en la Riviera Maya, enfrenta una fuerte polémica. En los últimos días se registraron despidos de trabajadores, situación que podría crecer hasta afectar a más de 40 empleados, dejando a decenas de familias en la incertidumbre.
Exempleados señalan que detrás de esta medida hay problemas graves: playas prácticamente privatizadas, cobros excesivos y hasta presuntas extorsiones a turistas que han alejado a los visitantes.
A esto se suman denuncias por presunto nepotismo, ya que los puestos clave estarían en manos de familiares de militares, lo que —aseguran— genera un clima de impunidad dentro de la administración.
Los afectados preparan demandas por despido injustificado y aseguran que no se respetaron sus derechos laborales. Mientras tanto, las instalaciones del parque lucen vacías y las autoridades guardan silencio.
Este conflicto no solo amenaza con llegar a los tribunales, sino también con profundizar la crisis turística que ya golpea a Tulum