
En el marco del Día del Maestro, Rafael Marín Mollinedo reconoció la labor de las y los docentes de Quintana Roo, a quienes señaló como pieza fundamental en la construcción de una sociedad más justa, solidaria y con mayores oportunidades.
Expresó que el verdadero desarrollo de un estado no puede entenderse únicamente desde el crecimiento económico, sino desde la capacidad de formar generaciones con valores, conciencia social y sentido de comunidad.
En ese contexto, recordó el legado de Desiderio Ortegón Cahuich, considerado uno de los pioneros de la educación indígena en la entidad. Marín destacó que su trayectoria representa el esfuerzo de maestras y maestros que durante décadas llevaron educación a comunidades apartadas de la zona maya y del sur del estado, muchas veces en condiciones adversas y con recursos limitados, pero con una profunda vocación de servicio.
Señaló que figuras como la de Ortegón Cahuich ayudaron a consolidar un modelo educativo que respetó la identidad cultural y lingüística de las comunidades mayas, permitiendo que miles de niñas y niños pudieran acceder a la educación sin perder sus raíces. “La historia de Quintana Roo también se construyó desde las aulas rurales, desde los maestros que caminaron largas distancias para enseñar y acompañar a sus comunidades”, expresó.
Marín sostuvo que la educación representa una de las herramientas más importantes para reducir las desigualdades que aún persisten entre las regiones de mayor dinamismo turístico y las comunidades del centro, sur y la zona maya de la entidad. En ese contexto, afirmó que las maestras y maestros desempeñan un papel clave al abrir caminos de superación y generar condiciones más equitativas para niñas, niños y jóvenes, independientemente de su origen o condición social.
De igual forma, destacó que la vocación de servicio que distingue al magisterio también refleja principios indispensables para fortalecer la vida pública: cercanía con la comunidad, compromiso cotidiano y responsabilidad social. “Las y los maestros acompañan a las familias, conocen las necesidades de su entorno y trabajan todos los días por el bienestar colectivo desde las aulas”, expresó.
También consideró que el reconocimiento social hacia el magisterio debe ir acompañado siempre de condiciones dignas para el ejercicio de su labor. En ese sentido, manifestó como una convicción personal la importancia de garantizar el respeto a los derechos laborales del sector educativo y continuar fortaleciendo los espacios donde se forman las nuevas generaciones, entendiendo que invertir en educación es también invertir en el futuro de Quintana Roo.
Finalmente, Rafael Marín reiteró que el trabajo de las y los docentes deja una huella profunda en cada comunidad del estado, al convertirse en guía, ejemplo y motor de transformación social. “El progreso más importante es el que nace en las aulas y se refleja después en una sociedad más humana, más preparada y más unida”, concluyó.