
Momentos de tensión se viven en los alrededores de Chichén Itzá, donde artesanos y pobladores manifestaron su inconformidad tras la colocación de rejas y restricciones de acceso en el área del parador turístico.
De acuerdo con los comerciantes, las medidas fueron aplicadas mientras continuaban las conversaciones con autoridades para alcanzar acuerdos relacionados con la actividad comercial y turística de familias mayas de la región.
Los inconformes aseguran que el cierre de algunos accesos afecta directamente a decenas de personas que dependen de la venta de artesanías y servicios turísticos para obtener ingresos.
Habitantes señalaron que esperaban concretar compromisos que permitieran mantener el orden en la zona sin afectar las fuentes de empleo de la comunidad; sin embargo, acusaron que las nuevas disposiciones se implementaron de manera unilateral.
La situación mantiene preocupación entre comerciantes y pobladores, quienes advierten posibles repercusiones económicas en uno de los sitios arqueológicos y destinos turísticos más importantes del país.
Hasta el momento, las autoridades no han informado si continuarán las mesas de diálogo para buscar una solución al conflicto.