
En Quintana Roo, la nueva disposición que sanciona el uso de vidrios polarizados en vehículos continúa generando polémica, especialmente en Playa del Carmen, donde ciudadanos han manifestado su desacuerdo.
De acuerdo con la normativa, las multas se aplican a vehículos que tengan desde el nivel 1 en adelante de polarizado, con sanciones económicas que varían dependiendo del grado de incumplimiento. Además, las autoridades extendieron el plazo para regularizar esta situación hasta el 15 de abril.
Sin embargo, conductores y habitantes señalan que esta medida carece de sentido, al considerar que se trata principalmente de una estrategia recaudatoria. Aseguran que no ven reflejados estos ingresos en mejoras para la ciudad, la cual —afirman— presenta deterioro en servicios e infraestructura.
Algunos ciudadanos cuestionaron que, mientras se aplican nuevas sanciones, persisten problemas como calles en mal estado, falta de mantenimiento urbano y deficiencias en servicios públicos.
Pese a las críticas, las autoridades mantienen el llamado a cumplir con la regulación vigente para evitar sanciones, en el marco de lo que argumentan es un esfuerzo por reforzar la seguridad y el orden vial en el estado.