
La NASA y la Universidad Atlántica de Florida lanzan una seria advertencia: el sargazo que invade el Atlántico y el Caribe no solo afecta al turismo, también pone en riesgo la salud de las comunidades costeras.
Un estudio de más de 40 años revela que la expansión sin precedentes de esta alga está vinculada a la contaminación por nutrientes y a cambios en la circulación oceánica.
Las floraciones masivas bloquean la luz solar, impiden la fotosíntesis de corales y praderas marinas, y al descomponerse crean zonas con poco oxígeno que matan la vida marina.
En tierra, el problema también es grave. La descomposición del sargazo libera gases como sulfuro de hidrógeno y amoníaco, capaces de provocar dolores de cabeza y problemas respiratorios.
Tan solo en mayo de 2025, este cinturón de sargazo alcanzó un récord histórico de 37 millones y medio de toneladas.
Autoridades ambientales y expertos llaman a reforzar la vigilancia y a tomar medidas urgentes para proteger tanto el ecosistema como la salud de residentes y turistas.