La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales puso un alto a una construcción militar que prácticamente está concluida en la entrada de Chetumal. La dependencia federal negó a la Secretaría de la Defensa Nacional la autorización ambiental, luego de detectar que la obra avanzó sin contar con el permiso indispensable para iniciar trabajos.
De acuerdo con la resolución emitida por Semarnat, en el terreno ya se habían desmontado más de cuatro hectáreas de vegetación y se levantaban varios edificios, aun cuando el trámite oficial apenas había sido solicitado. El proyecto ocupa dos predios con más de 74 mil metros cuadrados e implicaba el cambio de uso de suelo en zonas forestales de selva mediana.
Las instalaciones —que según informes militares lograrían albergar a compañías de la Guardia Nacional y espacios operativos— registraban un avance superior al 70 por ciento desde mediados de año, según declaraciones ofrecidas en una rueda de prensa por personal castrense, donde incluso se habló de concluir los trabajos este mismo 2025.
Organizaciones ambientalistas consideran que la decisión de Semarnat marca un precedente, al señalar que la autorización debió gestionarse antes de iniciar cualquier movimiento de tierra. Activistas también destacaron que el resolutivo envía un mensaje claro a proyectos federales que han operado bajo la misma lógica en la región.
En su determinación, Semarnat notificó además inconsistencias en los pagos presentados por la Sedena para el trámite ambiental y pidió que el caso sea turnado a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. Ahora corresponderá a Profepa evaluar si debe aplicar sanciones, ordenar la restauración del área afectada o incluso detener la obra mientras se resuelve su situación legal.
Mientras tanto, el futuro del complejo militar permanece en incertidumbre, a un costado del aeropuerto de Chetumal y con un avance que hoy está en pausa por violar las normas ambientales vigentes.