
El mercado inmobiliario de Tulum vive un momento de enfriamiento que contrasta con el boom registrado después de la pandemia. De acuerdo con especialistas del sector, los precios de departamentos en condominio han caído casi a la mitad en los últimos dos años, afectando directamente a quienes compraron en la época de mayor demanda.
El presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios en Tulum, Mario San Miguel, explica que la región experimenta una “resaca” tras varios factores que se combinaron: la salida de los grandes proyectos asociados al Tren Maya, el descenso en la llegada de nómadas digitales y la falta de infraestructura que no creció al ritmo de la oferta inmobiliaria.
Los llamados nómadas digitales —profesionistas que trabajan a distancia y que encontraron en Tulum un estilo de vida atractivo, internet estable y una comunidad internacional creciente— fueron clave para impulsar la renta vacacional y la venta de unidades en preventa. Pero ese flujo se ha reducido, dejando un impacto directo en la ocupación y en el valor de los desarrollos.
La historia de María, una compradora de la Ciudad de México, refleja el cambio. En 2022 adquirió un departamento con crédito Infonavit y durante dos años obtuvo buenos ingresos por renta. Hoy, sin embargo, la baja demanda, los señalamientos sobre el encarecimiento de servicios en el destino y el cierre de obras federales han frenado el rendimiento de su inversión.
Según la AMPI, más del 80% de los condominios que se vendieron luego de la pandemia se ofertaron en preventa, lo que evidenció el auge especulativo que dominó al destino. Ahora, el reto —dice San Miguel— es reconstruir la confianza y ordenar el desarrollo urbano, algo que requiere coordinación entre autoridades, habitantes y empresas para evitar que Tulum pierda competitividad.
Entre precios a la baja y un mercado que se replantea su rumbo, el destino enfrenta una etapa decisiva para definir cómo quiere crecer en los próximos años.