diciembre 08, 2022

Tenemos la tecnología para evitar asteroides pero no un plan para usarla

Tenemos la tecnología para evitar asteroides pero no un plan para usarla

Por Redacción Digital

Investigadores de la Universidad de California Santa Bárbara han revisado la tecnología de la que disponemos actualmente para defendernos de un asteroide gigante como el que amenaza a la Tierra en la película ‘Don’t Look Up’. Tras la revisión, han concluido que sí, afortunadamente, estamos preparados para evitarlo.

La película ‘Don’t Look Up’, estrenada recientemente en Netflix, ha reabierto el viejo debate de si seremos capaces de impedir que el impacto de un asteroide acabe con nuestra especie como lo hizo con los dinosaurios. Un evento así no es frecuente, aunque como ya sabemos que tampoco sería imposible.

Los cuerpos celestes han estado impactando contra la Tierra desde su formación y, aunque la mayoría de estas rocas espaciales se destruyen al entrar en la atmósfera, algunas más grandes y resistentes sortean esa barrera natural y acaban impactando sobre la superficie de nuestro planeta. La NASA cuenta con unos radares que llevan cinco décadas detectando asteroides potencialmente peligrosos para nuestro planeta.

En ese tiempo, ya han contabilizado en más de 1.000 los meteoritos que han pasado cerca, casi 19 al año de media. Además, recientemente hemos sabido que la letalidad del impacto de un asteroide no depende exclusivamente de su tamaño, sino también de la composición química del lugar donde colisione. Así que no hace falta que el asteroide tenga 10 km de diámetro como en la película para que sea capaz de provocar un evento de extinción.

Aun así, Philip Lubin y Alex Cohen, investigadores de la Universidad de California Santa Bárbara, han decidido centrarse en un asteroide como el de ‘Don’t Look Up’ para sus análisis. Los científicos señalan en su artículo que un asteroide de este tamaño que golpeara la Tierra a unos 40 km/s tendría una energía de impacto de aproximadamente 300 teratones de TNT. Esto sería como combinar todo el arsenal nuclear del planeta y multiplicarlo por 40.000.

“Esto es similar en energía al evento de extinción que mató a los dinosaurios hace unos 66 millones de años. Un evento de este tipo, si no se mitiga, sería una amenaza existencial para la humanidad”, aseguran los investigadores.

Aunque en el artículo desgranan los diferentes métodos disponibles para evitar un impacto de ese tipo, Lubin y Cohen se han concentrado principalmente en el método Pulverízalo (PI) que utiliza varios penetradores explosivos.

Según los investigadores, el uso depequeños dispositivos nucleares explosivos (NED)sería el método más eficaz. La idea, aseguran, no es destruir completamente el asteroide, algo que con un tamaño de 10 km de diámetro sería casi imposible, pero sí podría detonar los explosivos en la superficie para generar un empuje y un cambio de velocidad que modificaría la trayectoria del asteroide y lo alejaría de nuestro planeta.

Esta tecnología, dicen, tendría que combinarse con nuevas naves espaciales como el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la NASA (todavía en desarrollo) o la Starship de SpaceX, que ya está prácticamente a punto. Este tipo de naves nos facilitarían llegar a tiempo al asteroide y desviar su trayectoria en el plazo de seis meses desde su detección, como sugiere la película. “Demostramos que la humanidad ha cruzado un umbral tecnológico para evitar que sigamos el camino de los dinosaurios”, sostienen los investigadores. “La mitigación es concebible utilizando la tecnología existente, incluso con la corta escala de tiempo de seis meses de advertencia”.

La NASA ya ha puesto en marcha un sistema de defensa similar con su misión DART (Prueba de Redirección de Asteroides Dobles). El plan es que, en septiembre de 2022, una sonda espacial autónoma se estrelle contra Dimorphos, la luna del asteroide doble Didymos, para comprobar si el impacto puede desviarlo lo suficiente como para cambiar su trayectoria de manera significativa. Si los investigadores tienen razón y, como dicen, ya tenemos armas para la defensa planetaria —aunque todavía falta por acabar de desarrollar del todo las naves que nos llevarán hasta los asteroides—, ahora nos falta la parte más difícil: encontrar un arma que evite la estupidez humana y que nos permita colaborar de manera efectiva entre todos los países para evitar la extinción de nuestra especie.

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